Los niveles son variados en función de la volatilidad reinante
en el mercado, tratando de esquivar lo que los americanos denominan “whipsaws”.
Son impulsos bruscos que pueden provocar falsas señales
haciendo entrar al sistema. Asimismo, tras un estudio de las volatilidades
reinantes en el mercado ESX por franjas horarias, descubrimos que
hay ciertas horas en las que el operar no aporta beneficios sin
incrementar considerablemente el riesgo.
El LONDON descarta operar
a esas horas debido a que las pocas ventajas que puede traer pone
en peligro el punto fuerte de este sistema: su estabilidad. La
principal característica de este sistema no consiste en
sus resultados. Su diseño busca generar ganancias en todo
tipo de condiciones de volatilidad y ruido en un plazo de 12 meses.
Aunque esto perjudica mejores resultados, busca ante todo generar ingresos año
tras año. Este sistema nunca ha cerrado ningún año natural
en pérdidas desde la apertura de los mercados de futuros ESX en 1998 y
los 7 últimos años de DAX.
Es fácil comprobar su estabilidad sometiéndolo a test walk-forward
y viendo el listado de “tensado” de parámetros. Si lo descargamos y jugamos
a variar al azar sus parámetros el London se sostendrá. En el peor
de los casos sus pérdida en un año es ínfima. Recalcamos
que la filosofía de este sistema es buscar resultados a 12 meses sacrificando
beneficios en pro de la robustez en ese plazo.
Esta dotado con una metodología de money managment. Cuando la señal
se produce tras la apertura del mercado norteamericano entra con dos contratos.
Esto es para aprovechar los impulsos provocados por las noticias y datos que
se puedan producir en esas primeras horas de negocio en las que se mueve mucho
volumen en dichos mercados. Cuando se inician esos movimientos el LONDON se sube
en ellos con 2 contratos al sobrepasarse el límite calculado por los pivots.
El LONDON sale cuando las perdidas pasan de cierto nivel, o al alcanzar unos
importantes beneficios. Asimismo al ser intradía se cierra poco antes
de cerrar el mercado. Dado su estabilidad en las entradas no necesita de complejas
salidas.
Su comportamiento hasta principios del año 2003 ha sido impecable, con
un drawdown muy contenido y una fiabilidad por encima del 50% . Pero el resto
del año ha sido muy difícil para este sistemas y para la mayoría
de los demás dado el escaso rango intradiario en el que nos movemos.
Su rentabilidad en el 2001 fue de 1080 puntos, en el 2002 de 2285 y en el año
2003 fue de 292 puntos. Es de destacar que en el primer semestre de 2003 ganaba
479 puntos, siendo el máximo drawdown de 190 puntos. El segundo semestre
ha sido una lucha contra condiciones adversas que le han llevado hasta febrero
de 2004 al máximo drawdown previsto, de 461 puntos. A partir de ahora
esperamos el despegue de este sistema en cualquier momento.